Una ley dejó sin casinos a gran parte de Rusia

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El aturdidor ruido de los casinos se apagó de golpe a partir de esta medianoche en la gran parte de Rusia, en cumplimiento de las nuevas restricciones impuestas al juego y las apuestas, que quedaron desde hoy limitadas a sólo cuatro remotas regiones del país.

La medida, que entró en vigencia desde las 0 de hoy, fue aprobada hace tres años por el entonces presidente Vladimir Putin. Con esta norma, quienes quieran probar suerte en las máquinas tragamonedas, apostar unos billetes a la ruleta o jugar unas partidas de póker deberán viajar varios kilómetros hacia las únicas cuatro zonas –todas a miles de kilómetros de la capital, Moscú- en las que esas actividades aun son legales. Esta noche, varios patrulleros verificaron que todas las salas cerraran sus puertas definitivamente.

En la población la ley encontró apoyo, pero también gran cantidad de detractores. Los que no la recibieron de buen grado fueron los 40.000 empleados que, según estimaciones, se quedaron sin trabajo, dado que la nueva disposición obligó al cierre de 30 grandes casinos y 500 salas de juegos.

Los dueños de los salones ya pensaron alternativas para reconvertir el negocio. Algunos, dado la ubicación privilegiada y el alto valor de los locales, buscan obtener una jugosa suma alquilándolos o vendiéndolos. Los que quieren seguir siendo empresarios del juego intentan esquivar las limitaciones relanzando los lugares como clubes de póker o sitios de apuestas de Internet, que tienen sus servidores en las regiones aprobadas.

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