Robbie Williams, un extraterrestre del póker

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Mientras ‘piensa’ en su próximo disco y busca compositores (rara vez ha compuesto algo) y colaboradores como el ahora presidiario Boy George, se dedica a relajarse o descargar adrenalina jugando al póker (bueno, a ratos busca marcianos en el desierto…). Se deja caer por el casino de Swidon siempre con su íntimo amigo Jonathan Wilkes. Dicen que éste es bueno, sí, pero que Robbie se sale, “despluma al que se le ponga por delante, habiendo cogido fama entre los habituales”, afirmaba recientemente una fuente cercana a la estrella al rotativo The Sun.

Evidentemente Robbie Williams no nació sabiendo. Su nivel en el póker lo esculpió noche tras noche en su larga estancia en Los Ángeles. Nadie le conocía (le siguen sin conocer en EE UU) y peinó varios casinos cercanos hasta que aprendió. Eso, que tiene pasta y que no tiene miedo a perderla han hecho de él un buen jugador.

Póker de cantantes, cantantes de póker

El señor Williams no es el único cantante al que le ha dado por jugarse los cuartos. Desde Frank Sinatra (su música, en Cyloop), era un asiduo del mundillo en durante buena parte de su carrera, hasta ahora se conocen unos cuantos que han buscado noche tras noche la ansiada escalera de color o el póker en sí. Así, el cantante francés Patrick Bruel, no sólo era un buen jugador, si no que ganó campeonatos en Francia y concurrió a los campeonatos del mundo. En España, durante los 90, Joaquín Sabina (¿qué cantaba en los 80?) era devoto de tahúres y él mismo organizaba partidas con sus músicos. Luciano Pavarotti (así sonaba su voz), que en paz descanse, también llegaba al amanecer habiendo participado en mil y una manos. Y no es sólo cosa de hombres: se sabe que Paris Hilton (‘¿piensas que es sexy?) ha llegado a perder un coche en una partida online su hermana Nicky también le pega al juego, será cosa de familia). Mariah Carey (sus mejores fotos en su perfil), entretanto, ganó 27.000 dólares en una partida de cartas en Las Vegas.

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