Bueno, parece que tras muchos años hemos dado con la solución. ¡Eureka! ¿Cuál es la fórmula magistral del poker? ¿La clave del éxito? La verdad es que ha sido duro. Muchas sesiones de estudio, observación y práctica y miles de horas visionando -que no viendo- las retransmisiones de poker habidas y por haber en todos los idiomas. Conversaciones con todos los jugadores posibles: famosos y desconocidos; grandes y pequeños; ganadores y perdedores; profesionales y aficionados.
He tenido que recurrir a mis estudios de Ciencias e, incluso, han tenido a bien tutelarme catedráticos de Matemáticas, como el doctor Gerundio Cúbico del Cuadrado o Hipólito Matricial Exacto. Al tratarse de un trabajo multidisciplinar, he de citar también a Sófocles Aureo Bertollini y a Teógenes Torrefacto Puro. Antes de entrar en materia, quiero agradecer al creador del Red Bull, Dietrich Mateschitz, su ayuda inestimable.
En las investigaciones, que han llevado unos once meses, con todo el personal -el menda lerenda; mi Rottweiler, de nombre Flop; mi gentil secretaria, Adriana Zukekova; mi otra secretaria, Suzana dos Santos; la ayudante de mi otra secretaria, Monique de la Valette, y antiguos miembros supervivientes del Proyecto Manhattan- encerrado en un chalé de Galapagar, se han tenido en cuenta, entre otros, los siguientes factores: la distancia de la Tierra al cuerpo celeste denominado Calpurnio, la psicología de la Gestalt, la batalla de Zama, la dualidad onda-partícula, la paradoja del Mentiroso (de Epiménides) y la proliferación anormal de la rata almizclera de la India. Como leitmotiv se tomó la razón por la cual Angelina Jolie está con Brad Pitt y no con todos y cada uno de nosotros.
Por último, y dada la actualidad del asunto, se incluyó en las deliberaciones si el mamporrazo que le han arreado a Berlusconi ha sido por un chiflado -versión oficial- o por el papá de una de las velinas que han visitado Villa Certosa -versión extraoficial-. Pues bien, tras todo esto, nos sometimos a una sesión de espiritismo y contactamos con el bueno/malo de Stu Ungar. De entre los vivos lo hicimos con alguno/a de cuyo nombre no quiero acordarme, pues si bien aparece últimamente en mucho panfleto virtual, sus aportaciones han sido desechadas por “más parecidas a alucinaciones producto de sustancias psicotrópicas que a la razón”, en palabras de uno de los investigadores.