
Tim Kretschmer pasó un día normal en las horas previas a asesinar a 15 personas en Winnenden y luego suicidarse. Hacía un tratamiento por depresión y en la escuela actual era un joven tranquilo
Según el diario alemán Bild, Tim Kretschmer, el joven que asesinó a 15 personas en Winnenden, comió pizza, fue a la casa de un compañero a estudiar, tomó café, jugó al póker y regresó a su casa.
El asesino no hizo nada anormal el día antes de tomar la pistola de su padre para matar a ocho alumnos, cuatro profesores, tres transeúntes y luego suicidarse.
Los allegados a Tim aseguran que no se sentía frustrado y que su comportamiento en la escuela era normal. Sin embargo, las primeras hipótesis de la Policía apuntan a que el joven atacó su antigua escuela por venganza, ya que sufría insultos y burlas de sus compañeros.
“Él era un chico feliz aquí”, aseguró a Bild el director de su actual colegio. “Sus notas estaban dentro de la media. Era un joven tranquilo”, dijo una de sus profesoras.
Otra de las hipótesis que se barajan es que tenía problemas con sus padres, que ahora están en el centro de las críticas. Ellos sabían que su hijo estuvo en tratamiento psiquiátrico por depresión y además dejaron libre acceso a Tim a las armas de su padre, con las que cometió la masacre de Winnenden.