
Un grupo de chicos que apenas pasan los 18 años, pero que tienen cuerpos y rostros de niños, conversan ansiosos en la vereda del lobby del casino más importante de la ciudad. A su lado, varios treintañeros tienen la misma postura. Por lo que se puede escuchar otros llegaron del Chaco. Mientras, un hombre que se deja adivinar más de 55 años por las canas que le cubren la cabeza, fuma en un rincón. Pese a las diferencias generacionales están todos allí por un mismo motivo: el póker.
Este juego de cartas aumenta a pasos agigantados su popularidad entre los adolescentes y adultos de Corrientes, la región, el país y el mundo. Aquí, desbancando al histórico y tradicional truco, el póker ganó los asados, las noches de fútbol y hasta en los cumpleaños los muchachos consideran que el mejor festejo es armar una partida. Aunque se juega por dinero, los juegos entre amigos se toman más como práctica. Los torneos por internet y los que el casino trae a la ciudad son los grandes objetivos.
Una historia
¿Pero cómo fue que el póker, un juego tradicionalmente practicado por estadounidenses fue a desembarcar en Corrientes, tierra del chamamé y el yacaré? Quizá el enorme ataque publicitario que hace años comenzaron las páginas de póker en internet sea la respuesta más apropiada, ya que hoy el póker se publicita en canales de deportes, en la televisión abierta, en camisetas de los clubes de fútbol, en canales de películas, en cadenas de comidas y en casi cualquier otro lugar al que los adolescentes tengan acceso.
Uno de los slogans favoritos en las campañas de las web pokeras es “hazte millonario”. Y este es uno de los principales atractivos y ganchos para el póker. Las páginas on line ofrecen la posibilidad de ganar miles de dólares, viajes a torneo mundiales, estadías pagas y hasta estar en torneos gratuitos.
Pero la mejor forma de entender cómo los jóvenes comienzan a jugar es contar una historia. Pokerfun, que es el nombre que un grupo de amigos le puso a su “club de póker”, que en noviembre cumplirá ya dos años y que hablaron con La República.
El fichero
Sebastián había viajado a Buenos Aires para que su esposa descanse un poco, ya que después de recibirse se casó, quedó embarazada, comenzó a trabajar y le hacían falta unos días. De paseo por la gran ciudad encontró una casa que se dedicaba exclusivamente a la venta de juegos, ya sea de cartas, de mesa u otros de azar. Allí compró el primer “fichero” para póker.
Sebastián tenía 29 años y sólo sabía las reglas básicas del juego, pero no cómo se apostaba y otros pormenores. Consultó a su cuñado, Eugenio, que pese a ser más chico siempre fue de apostar y jugar cartas. Éste le enseñó una forma y la primera noche con el “fichero” ya estaban jugando y apostando.
La primera experiencia fue a cinco cartas, una forma de juego que actualmente no se usa, o se usa poco. Al poco tiempo Sebastián conoció el Hold’em, el estilo que más se juega por la web y la TV. Invitó a amigos, a primos y a otros conocidos.
Algunos se engancharon enseguida y comenzaron a jugar también por internet, leer artículos sobre estrategia y a apostar en la web. Cada nuevo jugador invitaba a alguien más y éste a alguien más. Y aunque no todos quedaban, hoy, casi dos años después hay un grupo constituido de más de 20 personas.
No limit
Dentro de pokerfun están quienes juegan mucho y quienes no tanto. Entre los primeros están los que juegan hasta cuatro horas por día en internet y al menos dos veces por semana en torneos que organiza el casino de la ciudad. Fernando es uno de ellos. Aseguran que jugar por internet es una tentación, que muchas veces se pasan toda la noche jugando. Pasan por internet también los sueños de estos noveles jugadores.
La posibilidad de jugar un torneo internacional donde hay miles de pesos en premios ronda por la cabeza de todos los jugadores que hacen carrera a través de internet y yendo a los torneos oficiales del casino. El viernes comenzará un torneo internacional en Corrientes que entregará más de 300 mil pesos, del que participarán muchos de los jugadores habituales de la región, ente ellos Fernando, y otros, de nivel profesional, que llegarán desde distintas partes del mundo.
Hay varias maneras de acceder a estos grandes torneos. Existen en internet los “torneos satélite”, que son clasificatorios para otros más grandes. Jugadores on line apuestan algunos dólares o incluso participan gratis y acceden a competencias contra miles de apostadores más, que a su vez los clasifica a otros certámenes. Al final del camino está el ansiado internacional.
Cuando el torneo se realiza en un casino local, como es el caso del que comenzará el sábado en Corrientes, en el propio lugar se juegan torneos satélites. Fernando ganó varios de éstos y ahora tiene su entrada al mismo y varios vouchers más que le servirán para reinscribirse o, como se dice en el póker, “reficharse” en caso de que pierda de manera temprana.
Fernando es la garantía de Pokerfun. Es el primero que llega tan lejos. Alimenta a la ilusión del “club”.