“Dream Team”, un nuevo concepto de Poker

El primer evento del “Dream Team” se celebrará del 7 al 9 de noviembre e el Casino Hard Rock

Un nuevo concepto de equipo de Poker será presentado al mundo en el Casino Hard Rock de Las Vegas. El sábado día 7 tendrá lugar el primer Torneo de Poker “Dream Team”, la mesa final está programada para el día 9.

El nuevo modelo de Torneo de Poker es simpatizante con el casino, y da mayor oportunidad a los jugadores de ganar torneos de dólares, ya que hay dos formas de ganar efectivo en los eventos “Dream Team”: De forma individual y en equipo.

En el primer evento, 25 equipos de 3 jugadores se jugarán 3.000 $. La mayor parte del fondo va a los 4 primeros clasificados y el resto va a los cuatro equipos que hayan obtenido la mejor puntuación.

Las puntuaciones funcionan de la siguiente forma: Cuando se elimina a un jugador se le puntúa según el puesto que ha alcanzado al final del Torneo. Por ejemplo, si un jugador queda en doceavo lugar, se le puntúa con doce puntos. Cada equipo utiliza sus dos mejores puntuaciones, y el equipo con menor puntuación gana. Por ejemplo, si en un equipo los jugadores se han clasificado en los puestos 5, 6 y 21, la puntuación más alta, 21, se elimina, y el total de la puntuación es de 11. Si coinciden dos equipos en puntuación, entonces el tercer valor desempata.

Además, a los jugadores se le asignan asientos aleatoriamente, pero de una forma en la que se evita durante todo el tiempo posible que los jugadores de un mismo equipo jueguen en la misma mesa.

El equipo ganador del Evento “Dream Team” en el Hard Rock recibirá 36.000 $, y el ganador individual, 9.000 $. Ya se han registrado 25 equipos de 3 jugadores.

Algunos de los jugadores que han confirmado su presencia en el Torneo son Jamie Gold, Kenny Tran, David Benyamine, Jean-Robert Bellande, Chris Bigler, David Daneshgar, además de Ejecutivos de Casinos de Las Vegas y Los Angeles.

Daniel Delshad, co-fundador de Dream Poker ilusionado con su nuevo proyecto, ha afirmado: “El poker en equipo no es un concepto nuevo pero conseguir una estructura en la que tanto los jugadores como el casino se beneficien fue nuestra prioridad.”

El concepto es beneficioso para los jugadores ya que tienen una doble oportunidad de ganar. Deishad además cree que jugadores que normalmente no participan en torneos se unirán a los torneos con sus amigos para jugar en los eventos del Dream team.

El Casino de Mar del Plata suma atractivos

A partir de esta semana el Casino Central de Mar del Plata sumó un nuevo atractivo. Se trata de un Torneo de Póker. Se habilitó una sala especial para este tipo de eventos y se habilitará los días lunes, miércoles y viernes, en el horario de la sala de juegos.

Desde la Dirección de Casinos de la Provincia se informó que este lunes se realizó la jornada inaugural del “Póker modalidad sit and go” en el Casino Central de Mar del Plata.

La característica del juego es que los participantes compiten entre sí y se desarrollará tres veces por semana (lunes, miércoles y viernes) en el horario de actividad de la sala de juegos.

Para poder participar se deberá abonar una inscripción y los premios del pozo acumulado se distribuirá de la siguiente manera: 50 por ciento al ganador, 30 por ciento al segundo y 20 por ciento al tercero.

Para este torneo fue habilitada una sala de características especiales denominada “Sala Rivadavia”, con rasgos que la diferencia, por ejemplo su vista espectacular, decoración y servicio de gastronomía personalizada.

Trallero Reiser: Tragaperras y tramposos. II

Retomamos el tema iniciado la semana pasada para hablar de dos auténticos cracks en el terreno de las tragaperras en Las Vegas: Tommy Carmichael y Ronald Harris. Son dos auténticas leyendas en América, y de hecho han protagonizado ya algún que otro programa y documental de televisión, aunque de calle, el más popular es Tommy, y es que, aunque suene mal, tienen mucho más merito sus métodos que los de Ronald (os contaré la historia la semana que viene), y más adelante veréis por qué.
Nos trasladamos en el tiempo a principios de los años 80: música disco, pantalones de campana, y la MTV y ET a punto de llegar. Nuestro amigo Tommy tiene un negocio de reparación de televisores en Tulsa, en estado de
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Oklahoma, relativamente cerca de Nevada. Un buen día apareció un viejo amigo suyo, llamado Ray Ming, que estaba realmente entusiasmado por enseñarle algo. Llevó a Tommy hasta su coche, abrió el maletero, y allí había… ¡¿un pedazo de metal?! ¡Y una máquina tragaperras! El pedazo de metal, en el argot de los tramposos era conocido como “top-bottom joint”, y en seguida Tommy y Ray fueron a probarlo. Éxito absoluto. Un nuevo mundo se abrió ante los ojos de nuestro protagonista, una oportunidad para dar un cambio en su vida.

Dicho y hecho. Carmichael cierra su tienda de reparación de televisores, abandona a la que era ya su cuarta esposa, y pone rumbo a Las Vegas. Una vez allí, se fija su primer objetivo: una tragaperras de monedas de 5 centavos en un casino cercano a la avenida principal. Y bingo, su primer botín: en apenas unos minutos, sale de allí con los bolsillos llenos, unos 35 dólares en monedas de 5 centavos. Dinero fácil.

Y ese ritual, con mayor o menor teatro, usando a más gente para disimular la manipulación de máquinas, trabajando en equipo cuando la ocasión lo requería, se alargó por un periodo de 5 años. Pero las cosas cada vez estaban más difíciles para Carmichael, encontrar una máquina a la que trampear se estaba convirtiendo en una odisea. Los fabricantes de máquinas tragaperras estaban poniendo cada vez más trabas a las tretas de los tramposos, Bally e International Game Technology, los dos líderes de la industria, habían empezado a introducir la electrónica en las mismas, con lo cual los métodos “tradicionales” se habían quedado obsoletos. De manera que Tommy tenía que buscar máquinas con “tecnología” antigua para poder subsistir, normalmente emplazadas en bares o supermercados, fuera ya de los casinos.

Eran las 3 de la mañana del 4 de Julio de 1985, y Tommy estaba en un restaurante de la cadena Denny’s, al oeste de Las Vegas Strip, y prácticamente vacío. Tomó una taza de café, empezó a jugar. De repente un policía lo empujó contra la pared y le registró. Cuando encontró su “herramienta de trabajo”, Tommy en seguida dijo que “lo usaba para arrancar el coche”. MEEEEEEEC. Respuesta incorrecta, y dos años de prisión de premio, debido en gran parte en antecedentes por posesión de drogas.

Esos dos años de prisión le sirvieron para conocer a Mike Balsamo, otro conocido tramposo dedicado al campo de las tragaperras. Intercambiaron experiencias, ideas y proyectos mientras estuvieron juntos en la cárcel, y acordaron en encontrarse fuera para formar una banda una vez libres.

En mayo de 1987 Carmichael salió libre, pero lo que se encontró le iba a hacer replantearse su futuro como experto en trampear las tragaperras: las máquinas habían pasado por completo de ser unos dispositivos meramente físicos a máquinas de videojuegos, donde la electrónica primaba. Con sus trucos, era un dinosaurio en aquel nuevo mundo. Tuvo que dedicarse a otras cosas, pero siempre con la mente en el desafío que suponían esas nuevas máquinas. En 1990, volvió a Las Vegas, y con sus ahorros compró una máquina de la International Game Techonoly, llamada Fortune One Video Poker, haciéndose pasar por propietario de un casino.

Durante 6 meses se encerró en su taller, desmontó la máquina, y la estudió minuciosamente buscando puntos débiles. Y lo encontró. Diseñó un sencillo dispositivo, consistente en una lámina de metal con una cuerda de guitarra de extremo a extremo, al que se llamó “slider” o “monkey paw”. El dispositivo se introducía por el orificio donde la máquina hacía los pagos, accionaba un dispositivo interno con la cuerda, la caja que contenía las monedas de los pagos era engañada, de manera que soltaba el premio. Gracias al dispositivo, Tommy y su socio Mike Balsamo ganaban más de 1000 dólares a la hora.

Pero todo ataque tiene su contraataque, así que de nuevo la industria se puso manos a la obra, y en el año 1991 su dispositivo se había quedado obsoleto. No quedaba más remedio que investigar, y en una feria de la International Game Technology en Las Vegas, Carmichael se acercó como un potencial comprador y allí mismo un vendedor… ¡le respondió a todas sus preguntas! Le dejó abrir una de las máquinas, inspeccionarla y le dio minuciosos detalles de su funcionamiento. En ese momento, nuestro protagonista vio que tenía posibilidades de ingeniar un dispositivo que le permitiera hacerse con el botín de monedas, así que en cuestión de días, compró una máquina de ese modelo y se puso manos a la obra. Había en esa máquina un sensor que era el que hacía el recuento de monedas, así que Tommy diseñó un dispositivo con una pequeña bombilla que lo bloqueaba, así que la máquina no sabía que estaba realizando pagos. Algo tan simple como un led y una pila. Algo tan grande como beneficios de 10.000 dólares diarios.

A partir de ahí, su vida fue un torbellino. Vendía su dispositivo a otros tramposos, y ganaba miles de dólares con ello. Ya no se limitaba a actuar en casinos de Las Vegas, y lo hizo por todo Estados Unidos. En el espacio de 6 meses, realizó 7 cruceros. ¿Cruceros de placer? No. Desvalijaba las máquinas tragaperras de los barcos, ganaba miles de dólares al día, y cuando el barco hacía la correspondiente escala, las víctimas eran los casinos locales: St. Thomas, Nassau, San Juan o Aruba sufrieron su asalto. De vuelta a tierra, con Balsamo y un nuevo socio, Ramón Pereira, formaron un trío del terror. Contrataron “bloqueadores” u “ocultadores”, que se llevaban el 20% del botín mientras ellos desvalijaban máquinas. Aquello era ya una organización en toda regla.

Pero todo tiene su fin. Arrestado tres veces de 1996 a 1998, con un seguimiento milimetrado por parte de los equipos de seguridad de los casinos donde actuaban, la organización dio finalmente al traste tras la intervención del FBI. Carmichael y 7 miembros de su banda fueron detenidos. Por aquella época Carmichael y Pereira estaban diseñando un dispositivo que hacía creer a las máquinas de 25 centavos que se estaban introduciendo 35 créditos por segundo. Ya lo estaban perfeccionando para usarlo en las máquinas de 5 dólares.

Carmichael fue sentenciado en 2001 a 326 días de trabajo comunitario y 3 años de libertad vigilada. Perdió sus dos casas y toda la fortuna amasada durante su carrera. Actualmente, se dedica al diseño de dispositivos anti-trampas para las tragaperras. Sin duda, una historia digna de Hollywood.

La semana que viene os contaré la historia de Ronald Harris, sin duda uno de los mayores golpes bajos para la Comisión de Juego de Nevada en toda su historia.

Un menor de edad entrampa a sus padres en 48.000 euros al jugar en casinos de Internet

La verdad es que es muy fácil, tanto como hacerse un café con leche: el chaval coge la tarjeta de crédito de alguno de los padres, se conecta a Internet, se adentra en alguna de los cientos de páginas de casinos virtuales, da el número de la tarjeta paterna… ¿y a jugar! Y no precisamente a jugar al baloncesto o al voleibol, sino al póker, a la ruleta, al blackjack y demás parafernalia propia de película ambientada en Las Vegas. Los menores lo tienen tan a tiro, que cuesta explicarse cómo este fenómeno no se produce con más frecuencia.

En este asunto interviene una serie de circunstancias en cadena que hace que haya que tomar nota: hablamos de jóvenes menores de edad, de apropiación indebida de una tarjeta de crédito, seguramente de suplantación de personalidad, de ludopatía. Y para más ‘inri’, la mayoría de ellos no sólo no gana dinero en el juego, sino que además mete a sus padres en un pufo de consideración, pues les endosa una deuda impresionante sin que ellos tengan arte ni parte.

El último caso conocido, que afecta directamente a un menor de edad de Granada, fue revelado ayer en Huelva por la Federación Andaluza de Jugadores de Azar en Rehabilitación. El presidente de la Asociación Onubense de Jugadores de Azar en Rehabilitación, Jorge Barroso, declaró a Efe que el adolescente granadino ha generado una deuda de 48.000 euros mediante el uso de tarjetas de crédito de sus padres para jugar en Internet a distintos juegos en casinos virtuales. Barroso se refirió así a un joven de 16 años de edad que había hecho uso indebidamente de las tarjetas de su familia hasta el punto de generar la citada deuda.

Viven en Alicante

En declaraciones a este periódico, el propio Barroso indicó que la familia reside actualmente en Alicante y que en su momento hizo una consulta a la asociación onubense después de haber descubierto el galimatías en que se había metido el hijo, que en reiteradas ocasiones jugó con el número de tarjeta de crédito de los padres.

Se trata, según apuntó Barroso, de una familia acomodada que, en su opinión, ha tenido que hacer frente a la deuda ya que es prácticamente imposible demostrar que quien jugaba era en realidad un menor de edad que hacía un uso indebido de la tarjeta de crédito de los padres.

Ni el directivo onubense ni sus homólogos de Granada y de Alicante tienen constancia de que este menor haya seguido alguna clase de tratamiento o de terapia para luchar contra su adicción al juego.

Uno de los grandes problemas que suscitan los casinos virtuales es que en ningún momento ven a la persona que juega y no tienen constancia alguna de si es menor de edad o no, o si es el titular de la tarjeta o no.

Por ello, Jorge Barroso reclamó que la Administración regule de forma escrupulosa esta actividad y que exista algún control sobre ella, ya que actualmente no hay filtro alguno que impida, por ejemplo, que se produzca un caso como éste.

Estos casinos han sido en otras ocasiones objeto de numerosas críticas, ya que, al parecer, ni siquiera exigen al jugador que aporte una clave con la que la tarjeta de crédito pueda quedar operativa. Tampoco hay un registro de jugadores que permita identificar a quien se lanza a esta actividad.

Esta situación contrasta con lo que ocurre ahora en los casinos normales o en bingos y salas de juego. En este tipo de instalaciones, a quienes desean acceder se les pide que aporten su Documento Nacional de Identidad. Además, las personas que sufren ludopatía pueden solicitar a estos establecimientos que no les permitan entrar a los locales, para lo cual existe un registro diseñado al efecto.

Grandes sumas

Del éxito que tienen los casinos virtuales da fe la cantidad de dinero que mueven en apuestas. Este año se prevé que se apuesten en ellos 3.000 millones de euros, según los cálculos de las asociaciones de jugadores en rehabilitación.

Estas entidades advierten del serio peligro que encierra el juego a través de la Red: su capacidad adictiva puede ser un bomba ya que es muy cómodo acceder a estas apuestas, ni siquiera hay que hacer el esfuerzo de salir de casa y el jugador se siente más cómodo en su aislamiento, ya que nadie percibe su problema hasta que él mismo no lo revele.